La historia del Colegio Progreso de Puebla A. C. es un testimonio vivo del poder de la fe, la tradición y un compromiso inquebrantable con nuestra comunidad. Somos el fruto de una promesa sagrada: la convicción de educar con el corazón.
Nuestro caminar comenzó con un llamado de esperanza en 1895. Apenas un año después de su llegada a México, tres valientes pioneras —Sor María Baduino, Sor María Rigotti y la novicia Sor Silvina Rodríguez— llegaron a Puebla para sembrar la semilla de la educación salesiana.
Desde aquellos primeros días, nuestra identidad se ha forjado en la fusión de la herencia poblana y la entrega total de las Hijas de María Auxiliadora. Gracias a la generosidad de corazones nobles, logramos levantar edificios sólidos que se convirtieron en el hogar de cientos de almas sedientas de saber y espiritualidad.
Como toda gran obra, nuestra historia ha sido probada por el fuego. En 1926, la persecución intentó arrancar nuestra misión desde sus cimientos. Sin embargo, la luz de nuestra obra educativa y evangelizadora no se apagó. A pesar de los grandes esfuerzos por mantener vivo nuestro propósito, en 1940 renacimos bajo el nombre que hoy nos distingue con orgullo: Colegio Progreso de Puebla A.C. | Salesiano.
A través de las décadas, hemos evolucionado para seguir siendo un faro de conocimiento y valores. Hoy, desde nuestra sede en las inmediaciones de Cuautlancingo, continuamos nuestra labor con la misma pasión de hace más de un siglo. Nuestra comunidad educativa sigue vibrando a través de: Secciones académicas: Preescolar y Secundaria. Vida Comunitaria: Unión de Padres de Familia, Exalumnas y Cooperadores. Espíritu Salesiano: Centro Juvenil, donde el legado de Don Bosco y Madre Mazzarello sigue formando a las futuras generaciones.